Recomendaciones para luchar contra el aburrimiento
Edición semanal

El vómito de la luna llena

SEMANA XIII – AÑO MMIX
Yo sueño con un -Viaje a la Luna-

Si no pudiéramos soñar, nos moriríamos. Yo al menos. Lo digo por mi último sueño: va de un hombre con rostro de bebe que está en la cima de una montaña. Está subido en una silla pintando la luna de amarillo. No hay nadie por ahí, salvo un puñado de vacas que pastan apaciblemente, comen hierba, pero luego sonríen y se ponen todas a aplaudir. El aplauso es tan sonoro, tanto, que la luna comienza a temblar y, debido a las sacudidas, la luz cae como un vómito sobre el hombre con cara de bebe, que se tambalea bruscamente, hasta caer rodando por la ladera. Cuando se incorpora, está al lado de un río, que refleja como su cara ahora es la de un hombre adulto y su cuerpo la de un bebe. Se asusta y lo único que sale por su cara es un mugido de vaca.

Cambiando de tema, pero sin cambiar de idea. La verdad: odio los museos. Me cansan. Me producen ansiedad. Pero suelo ir una vez por semana. Sistemáticamente. Aunque parezca un acto masoquista, tiene una explicación sencilla: siempre los recorro en busca de iluminación. Voy de una sala a otra, observo los cuadros, uno, luego otro, y otro, aceleradamente, como en un barrido visual. La mayoría de las veces no veo casi nada. Me aburro. Me siento perdido, confuso, inadaptado. Pero no siempre es así. Por eso insisto y sigo entrando en los museos. Porque tengo esperanza. Y hambre. Mi imaginación necesita alimento para no estancarse y los museos tienen lo que busco.

El caso es que la última vez que fui al MOMA, en Nueva York, encontré una buena fuente de energía. Martín Kippenberger, un artista alemán muy influyente en los años 80 y 90. Era un canalla, un inconformista, un rebelde, un desobediente radical. Su vida está repleta de provocación. Era su personalidad, su espíritu. Murió muy joven. Y utilizaba el arte para expresarse, para protestar. Y cuando el arte es eso, cuando tiene que ver con tu sentimiento, tu miedo, tu miseria, tus tonterías, entonces y solo entonces es cuando transmite. Si no, es una mierda. Una gigantesca e insípida mierda. Si te ocurre eso (piénsalo) es que la luna no ha vomitado sobre ti.

© 2009 - La invasión de los Gilipollas
Realizado en WordPress - Tema Olegario. Entradas y comentarios feeds. XHTML y CSS válidos.