Morirse de risa
SEMANA XLIII – AÑO MMIX
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Un 24 de marzo de 1975 Alex Mitchell, un albañil de 50 años de edad de King’s Lynn, Inglaterra, se murió de risa mientras miraba un episodio de la serie The Goodies. Después de veinticinco minutos de risa continuada Mitchell finalmente tuvo un colapso en el sofá y quedó fulminado como consecuencia de un ataque cardíaco. Se le quedó una sonrisa dibujada en la cara. Su viuda le envió después una carta de agradecimiento a los Goodies por haber hecho que los últimos momentos de vida de Mitchell hubieran sido tan agradables. No sé muy bien de donde procede la risa ni cuál es su recorrido. Si nace en el cerebro o en alguna parte recondita del espíritu, un punto ilocalizable, primitivo, atávico. Porque los bebes saben hacerlo sin que nadie les enseñe. No ven, no oyen, y su cerebro está todavía reblandecido y poco receptivo, pero sin embargo, en cualquier momento y sin justificación alguna, pueden soltar una carcajada de aupa. Por lo que la risa debe de ser un instinto. Necesitamos comer, follar, dormir y, sobre todo, reir. Si no reimos, morimos, el espíritu se resiente, se seca, languidece ,y se deteriora hasta morir. Dicen que la risa va bien para las depresiones. Pero la cuestión es otra. La cuestión es por qué unos tienen facilidad para reir y a otros les cuesta más. Yo tengo una teoría: la risa es un mecanismo de defensa contra el miedo. El miedo a morir. Reimos para vivir mejor. |

