Recomendaciones para luchar contra el aburrimiento
Edición semanal

La Epidemia de la Inocencia

SEMANA XLVI – AÑO MMX
Dilbert, de Scott Adams, y el Gilipollas</i>

No sé muy bien porque el mundo funciona tan mal. Ni idea. De hecho, pienso que no tiene arreglo. Pero si tuviera que dar una respuesta, diría que funciona mal por culpa de la razón. O lo que es lo mismo: por la perdida de la inocencia. La gente que tiene el poder es idiota. No es posible tener el poder y no serlo. Me refiero a cualquier poder, por insignificante que éste sea. Si lo quieres conservar (me refiero al poder) debes utlizar la razón. Es imprescindible. La gente razonable es razonablemente idiota. Consideran que la vida es previsible, que se puede controlar como si fuera una tostadora: metes la rebanada de pan en la ranura, regulas el tiempo de extracción automática y esperas. Si sigues las indicaciones a rajatable, todo saldrá bien. Pues no.

La vida no funciona igual. Es otro asunto. Pero ya es tarde para darse cuenta. La vida no es previsible. No tenemos ni idea qué pasará si nos levantamos un día. Puede pasar de todo, incluso que no pase nada. Y esa es la gracia que tiene. Pero existe gente (cada vez más) empeñada en organizar todo para que pase lo que queremos que pase. Y lo están consiguiendo. Y cuando lo consigan, este mundo será el lugar más aburrido del sistema solar y alrededores. Y todo tiene que ver con la perdida de la inocencia: lo que podríamos llamar la inociencia (me gusta la palabra), una especie de adoración a la razón, que no es otra cosa que un mecanismo de defensa del hombre para controlar la naturaleza y así poder esquivar el dolor, el sufrimiento y, si es posible, la muerte. Lo dicho: una idiotez.

En las empresas, que al final son como las células de la sociedad, pasa lo mismo. Domina la idiotez. Dilbert, el oficinista creado por el dibujante Scott Adams, lo explica en sus tiras cómicas: No sé si hay más idiotas ocupando puestos directivos de empresas que entre la población general, afirma, pero estoy seguro que es donde resultan más fáciles de identificar.

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