Recomendaciones para luchar contra el aburrimiento
Edición semanal

Ella, él y nosotros, con perdón

SEMANA XXX – AÑO MMIX
Sin Destino

Siento la filosofada, pero hoy me da por ahí, por darle vueltas a las cosas hasta que se queden llenas de nada, en silencio. Y es que le ha pasado a todo el mundo. Te cabreas, te distancias, te reconcilias. Y cuando eso ocurre, te quieres más. Porque el querer es racional. Se quiere porque se entiende, y cuanto más se entiende, más se quiere. Otra cosa es el amor, la pasión y el sexo. Eso tiene más que ver con la ignorancia, la inevitabilidad del ser y esas mandangas. Existe un efecto multiplicador del sentimiento en las reconciliaciones. Aumenta. Es como si dieras un paso más, hacia dentro, como si le sacaras una capa más a la cebolla, otras lágrimas distintas caen.

Lo cuenta muy bien Feist en su espeluznante canción “So Sorry“. Hay tantas cosas que nos separan, un océano, el miedo a las emociones, la esclavitud de la cultura, pero hay una palabra que nos acerca todavía más de lo que ya estábamos: perdón. Solo eso. Una noche, en silencio, los dos. No hace falta despedirse, ni pelearse, no hace falta, únicamente es necesaria la reconciliación. El perdón es la clave.

Pero no cambiamos. O mejor dicho: la reconciliación no debería cambiarnos. No es esa la intención. La reconciliación sirve para saber de qué va la cosa, quienes somos, donde estamos, qué tenemos que esperar. Y no somos uno, ni hablar, no. Tampoco dos. Somos tres. Ella, él y nuestras reconciliaciones. Cuantas más, mejor. Perdonando, siempre, para ser alguien.

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