Los Culos Aperados
SEMANA XXIV – AÑO MMIX
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Todo el mundo habla de amor, pero nadie tiene muy claro en qué consiste. Ni siquiera Lorca lo tenía muy claro. Supongo que por eso era poeta, para poder decir las cosas sin entenderlas del todo. Porque siempre es lo mismo, que si sí, que si no, que si es para siempre, que no dura. Y cuando pasa eso, cuando la gente habla de amor, a mí me da por pensar en culos. Es automático. Siempre me pasa lo mismo, es como un dispositivo de alarma que se dispara ante la inmensa ignorancia que me asalta. Entonces empiezo a imaginarme culos de mujeres. Culos con forma de pera, bien redondeados, como cubiertos por una escarcha cálida, con un tono delicadamente rosado. Veo un culo aperado y me pierdo y me alegro y me siento más seguro. De algún modo, es la imagen que tengo del amor. Es como algo tan sencillo que resulta inaccesible. Si intentas sujetarlo, se escapa ; si lo olvidas, te mueres poco a poco ; si lo necesitas, te ahoga. No sé. No sé. Tal vez el secreto sea no entenderlo, solo admirarlo, dejarlo libre, no ponerle nombres, ni fechas, ni condiciones, ni nada de nada. O tal vez no haya un secreto. O qué sé yo. No sé. La cosa es que acabo de entrar en una de las salas de La Alhambra y he pensado en un culo aperado. Porque si decides viajar a Granada, hazme un favor: siéntate en una silla de la sala de los embajadores, y mira, y mira, y mira, pero no pienses, no pienses. Hazme este favor y te lo prometo, verás un maravilloso culo aperado. Poesía de verdad. |

