El Ángel del Demonio
SEMANA XLXIII – AÑO MMX
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Hay un tipo dentro del televisor que no sé cómo se ha metido. Me temo que no lo sabe ni él. Tiene pocos pelos pero bien puestos, plateados, bastante revoltosos, encima de una calva agradablemente despejada. Me refiero al Punset. El otro día entrevistaba a un psicólogo americano. Hablaban del mal, de cómo una persona buena, si la metes en una situación mala, puede fácilmente convertirse en un malvado sin escrúpulos. Un cabrón. Creo que fue Schopenhauer quien aseguraba que el ser humano tiene un ser maligno en sus entrañas al que reprime constantemente, pero si se da una circunstancia determinada, sale al exterior y ya no se puede volver atrás. Es la conciencia. El demonio y el ángel en una lucha que no acaba nunca. Recuerdo una escena genial en Padre de Familia donde a Peter Griffin se le aparece el demonio que le quiere convencer de que haga alguna trastada, pero al otro lado aparece un ángel, que intenta lo contrario. Lo gracioso es que al ángel también se le aparece un demonio y al demonio un ángel. El programa de Punset, Redes, es necesario. Es una pepita de oro en medio de una riada de mierda. Te muestra cómo funcionan las cosas, y no cómo parece que funcionan. El caso del mal es un buen ejemplo. Un buen tema. Es muy fácil hablar mal del mal. Pero la culpa no es del asesino es de las circunstancias que le han convertido en asesino. En el programa explicaban un experimento psicológico en el que colocaban a un asesino despiadado en una hacienda con familia y amigos ficticios, buena gente que le intentaban inculcar el bien: y el asesino se dulcificaba. Luego hicieron lo contrario, metieron a un tipo normal y corriente, un hombre apreciado en su barrio, familiar, trabajador, en una prisión durante 6 meses. El tipo trabajó como celador: pues bien, al sujeto lo tuvieron que sacar porque se estaba volviendo muy agresivo con los presos. Los torturaba. No somos buenos ni malos, somos cómo nos exigen las circunstancias. O no. |

