La Amistad o Elogio de la Repetición
SEMANA XLI – AÑO MMIX
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El otro día un amigo me contó que siempre caminaba desde su casa a la oficina, de la oficina a su casa. De lunes a viernes. Siempre el mismo recorrido. La misma gente, idénticos bares, todo igual. Todo se parecía, nada cambiaba. Un día decidió alterar el recorrido. En lugar de caminar por la calle tal y cruzar la plaza cual, las de siempre, ese día varió su rutina. Siguió así durante unas semanas. Pero se sintió raro. Al cabo de unos días, se dio cuenta de que le faltaba algo, así que volvió a su antiguo recorrido y entonces se sintió seguro, acogido, lleno. Era más él, me aseguró. Es curioso a la velocidad que miramos todo lo que nos rodea. Incluso hasta lo que sucede dentro de nosotros. Leemos en diagonal, pensamos por encima, sentimos ligeramente. Todo sin parar. Y detestamos la repetición. Necesitamos cambiar, que todo cambie, que nada se mantenga. Y al final del recorrido nos enteramos de que somos el camino que hacemos cada día. La repetición nos hace más personas. Es como la amistad, te das cuenta que cuanto más repetitiva, más amistad. Ese ensalzamiento de la rutina, de lo cotidiano, de las cosas que nos definen, que a veces nos empeñamos en despreciar, es de lo que hablan los varios heterónimos de Fernando Pessoa en “El Libro del Desasosiego“, un entrañable viaje a la vida aparentemente gris de cualquier ser humano. |


Gran libro
Comentado por jk — 4 Diciembre 2009 #