Recomendaciones para luchar contra el aburrimiento
Edición semanal

Los 7 Gnocchis más cursis que he visto en mi vida

SEMANA XIX - AÑO MMIX
Mundial Bar, en el barrio del Born de Barcelona

Andando por las calles de Barcelona, te das cuenta de que las cosas ya no son lo mismo. Todo se ha vuelto más pequeño, más sofisticado, más impersonal y más caro. Un ejemplo: El otro día me recomendaron un restaurante en el Eixample. El lugar era como una de esas casas de ricos que aparecen en las revistas de decoración. El chef era un cocinero de esos jóvenes nacidos a la sombra de Ferrán Adriá. Leí la carta. Los nombres eran larguísimos, pero sonaban bien, tenían ritmo. Se me hizo la boca agua. Pedí gnocchis caseros con salsa de tomate fresco sobre tulipa de parmesano. Toma ya. Para ser sinceros, eran una obra de arte. El plato constaba de exactamente de 7 gnocchi, armoniosamente distribuidos y elegantemente decorados por una salsa verdosa. El queso parmesano se esparcía sobre la comida como una preciosa nevada primaveral. Me dio un poco de mal rollo comerme aquella preciosidad de guiso. Era como meterse entre pecho y espalda un cuadro de Sorolla. Pero lo hice. Me lo zampé ; hasta el último gnocchi. Tardé exactamente un minuto. Y me cobraron exactamente 35 euros. He de decir que no estaba mal, pero no comprendo muy bien a qué viene tanto diseño. Yo quiero comer, alimentarme, no ver una escultura de gnocchis, para eso me voy a un museo, joer.

En fin, que si buscas un sitio para comer bien, con platos bien nutridos y te la bufa de lado el diseño, te sugiero un restaurante con una fuerte personalidad como el Mundial Bar. Pídete las tallarinas, pero, por favor, no dejes que se enfríen.

5 Comentarios »

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  1. Buah! odio, odio, cuando vas a un restaurante super caro y te quedas con mas hambre que un tonto O_O

    Comentado por La hipopotama palomitera — 2 Julio 2009 #

  2. A mi me encanta el Mundial y tambien me encanta lo que tu llamas “el diseño” en la comida.
    Lo que no me gusta, y tu no creo que ni te has dado cuenta, es que te den la materia prima más barata al precio de la más cara:

    gnocchis, harina, agua y sal
    salsa de tomate fresco, tomate ,sal y una pizca de azucar
    tulipa de parmesano, lo más caro, restos de queso que se ha quedado duro rallados

    Total, 35 euros.

    Un poco caro para el típico plato de piso de estudiantes, ¿no?

    Lo malo de esta ciudad no es que se “diseñe” la comida, es que que te den pan a precio de cigala y la gente le llame “diseño”.

    Comentado por eki — 2 Julio 2009 #

  3. Como dice mi siempre acertada madre, ya citada en algún comentario anterior, con las cosas de comer no se juega.

    Comentado por El Lobo Estepario — 2 Julio 2009 #

  4. Q

    Comentado por El Lobo Estepario — 2 Julio 2009 #

  5. Cierto: y es tan caro porque se tiran más tiempo decorando el plato que lo que deberían hacer: cocinar.

    Comentado por Sorayo — 3 Julio 2009 #

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