Los de arriba y los de abajo
SEMANA XXVII – AÑO MMIX
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La próxima semana parto de vacaciones. Recibí una oferta de último minuto y en menos de 24 horas había reservado un crucero para 4 personas por 1.000€. 269€ por persona para ser más exacto. El viaje comienza en Marsella y continúa durante 10 días por Italia, las islas griegas y Turquía. El truco, los 4 tenemos que dormir en el mismo camarote. No es que moleste compartir un camarote, pero no ha dejado de impresionarme cuánta gente se ha sorprendido al saber que tendremos que pasar 10 días a dos velas. En fin, el hecho es que casi por obligación me he tenido que poner a pensar en cómo, cuándo y dónde es el momento más adecuado para tener sexo en un crucero. Todo esto partiendo de la base que sois 4 personas en el mismo camarote, todo el tiempo, a todas horas y sin escapatoria. Lo primero que se me vino a la mente fueron los baños. Siempre me han dado un poco de morbo y aparte del camarote es único lugar en donde uno podría esperar tener “algo” de privacidad. Debo reconocer que las primeras imágenes que me vinieron a la cabeza fueron bastante hardcord y en plan el hombre de goma, sin embargo tras unos pequeños minutos de reflexión decidí que quizás los baños de un crucero no eran lo suficientemente espaciosos para mis fantasías amatorias. Entonces pensé en las playas, la arena caliente, la puesta de sol, el sonido del mar… Aunque siendo sinceros siempre he encontrado un poco incómodo el follar en una playa. No es que sea un tikis mikis, pero la arena en ciertas partes puede ser muy molesta. Además no pretendo tomarme 2 horas en encontrar el lugar adecuado cuando sólo tenemos 5 horas por destino. Perdido en estos pensamientos fue que me encontré con un viejo amigo, un experto (según mi grupo de amistades) en las variantes del sexo tántrico. Para ese entonces yo ya estaba pensando en la posibilidad de tener “sexo discreto” un nuevo término al que le estaba dando vueltas y que contemplaba la posibilidad de tener relaciones frente a otras personas sin que éstas se dieran cuenta. Se lo comenté y él me dijo: “absolutamente posible y discreto. Aunque deberían turnarse en la posición que adopten. Mira, por regla general el de arriba es el que más disfruta, él es quien domina. El de abajo es el que recibe y siempre dependerá de la experticia de su compañero, no hay más”. De hecho, me comentó una posición que consistía en realizar una penetración lo más lenta posible, respirando lentamente y cada vez con mayor profundidad. A pequeños intervalos en un principio para terminar reteniendo grandes bocanadas durante el mayor tiempo posible. Me dijo que prácticamente no era necesario moverse y que la clave estaba en respirar. Le dije que lo probaría. Ayer se me ocurrió hacer el intento, de modo que si no funciona aún me queda una semana para pensar en otra idea. No estuvo tan mal, pero me imagino que hicimos algo extraño. Se lo comenté a mi pareja y quedamos en que yo partiría al “mando”. Fueron 10 minutos silenciosos e intensos. A ella que estaba abajo le vino de puta madre. Yo, que estaba arriba, aún no lo podría clasificar. Ya veremos, quizás sea una cosa de práctica. Por el momento me he decidido a estudiar un poco más el tema. Aquí os dejo algunas páginas al respecto: Tantra – El Orgasmo |

